De Mercedes a Lamborghini: los super coches del Papa a lo largo de la historia

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De Mercedes a Lamborghini: los super coches del Papa a lo largo de la historia

La colección de autos del sumo pontífice no se limita a los “papamóviles” de sus viajes oficiales. Repasamos los vehículos que han pasado por las manos y las bendiciones de la Santa Sede.

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El último de ellos ha sido un Lamborghini Huracan, una fiera de más de 600 caballos de potencia regalado por el fabricante italiano al Papa Francisco a finales del año pasado. La austeridad propia de un jesuita como Bergoglio le impide utilizar el vehículo como medio de transporte, así que el Huracan se subastará el próximo día 12 de mayo en Mónaco, con dos elementos extra muy codiciados por los coleccionistas: la firma y la bendición del Santo Padre. 
Los fondos que se obtengan de la subasta se emplearán en varias obras sociales vaticanas, y se espera que multipliquen con mucho los 180.000 euros del precio de venta inicial del coche.
No sería la primera vez que sucede algo así. Ya en 2013, con Francisco recién elegido Papa, Willie Davidson, nieto de uno de los fundadores de Harley-Davidson, regaló al pontífice una Harley Dyna Super Glide que alcanzó los 275.000 euros en una subasta en París gracias a un simple “Francesco” autografiado en el tanque de gasolina de la motocicleta.
Pero desde que en 1929 el Papa Pío XI salió del Vaticano metido en un vehículo a motor, han pasado casi 90 años de papas montados en coches clásicos, lujosos, austeros, blindados y hasta de segunda mano. 
 

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El día que al papa Francisco le regalaron una Harley-Davidson.
En 1988 Juan Pablo II visitó las instalaciones de Ferrari en Maranello y no se pudo resistir a dar su vuelta de bendiciones subido a un descapotable del cavallino rampante. En 2005, la casa modenesa le regaló al sumo pontífice el último de los Ferrari Enzo. La marca sólo puso en circulación 399 de esos vehículos que portaban el nombre del fundador, y el número 400 se fabricó pensando directamente en el Vaticano, tal vez como desagravio de aquellas décadas en las que Enzo Anselmo Ferrari y la Santa Sede estuvieron enfrentados.  Aquel  coche único se subastó por un millón de euros ese mismo año y en 2015 volvió a subastarse (con sólo 179 kilómetros en el contador), alcanzando esta vez la cifra de 6 millones de euros. 

 

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En esa tesitura, un Lamborghini como el que recibió Francisco el pasado mes de noviembre no cumple ni la política de austeridad ni la ecológica de la Santa Sede. Aún así, el Papa se mostró entusiasmado ante la última adquisición de cuatro ruedas del Vaticano: los beneficios de la subasta, que se espera que lleguen a los 360.000 euros, irán a parar, entre otras asociaciones, a la ciudad de Nínive, población iraquí presente en la Biblia y sitiada por ISIS.
Mientras tanto, la pregunta está en el aire: ¿con qué próximo vehículo sorprenderá el Papa Francisco en su próximo viaje oficial?
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